¿Muero lentamente?
Muere lentamente quien evita una pasión... quien no arriesga lo cierto ni lo incierto por un sueño... ¿muero lentamente? Estoy decidida a arriesgar... pero te necesito para ello...
Me siento ahora mismo delante del ordenador, después de llevar toda la noche y toda la mañana pensando en nuestra conversación de ayer... no sé cómo excusarme, defenderme o intentar que lo entiendas, de verdad que no lo sé, pero ahora sé cómo me siento yo, que ya es bastante...
Cuando anoche llegué a casa me subí a escribir, mientras pensaba en ti... cuando decidí escribirte un mensaje era ya un poco tarde... pero no decía ni la mitad de lo que necesitaba decirte sabes? Y cuando me llegó tu sms... resulta que, no sé si alguna vez te habrás dado cuenta, pero lo que me escribiste.. bueno, yo tengo el poema completo pegado en el “corcho” de mi habitación desde hace muchísimo tiempo, lo encontré con 14 años y todavía está ahí, pegado, y de vez en cuando lo leo... lástima que últimamente haya sido muy de vez en cuando...
Pues, como no, me dio por llorar, ya sabes lo llorona que soy, de hecho sabes tantas cosas de mí... ahora mismo me saltan otra vez las lagrimitas... decididamente no tengo remedio... te acabo de hacer un toque y me lo contestas, todavía te acuerdas de mí¡¡ J
He empezado a escribir sin saber muy bien cómo va a acabar este e-mail, dando rodeos para no entrar en materia, porque sería repetirte lo de siempre, y me avergüenzo de mi propio comportamiento... o no, no me avergüenzo, en realidad es que ni lo sé. No sé cómo decirte que mi comportamiento de ayer fue impulsivo, y no fue por hacerte daño, lo único que buscaba es evitártelo... te lo he dicho alguna vez, supongo, o no, no lo sé, ya ni lo sé... pero no quiero que un día te levantes a mi lado y cuando me mires pienses si fui una pérdida de tiempo, que tengas esa duda... yo, aunque no te lo parezca, no la tengo, eres lo mejor que me ha pasado nunca, y por eso mismo, porque eres “mi eje”, no quiero estropearte, y quiero que decidas, y ayer te quise dar la oportunidad de elegir, advirtiéndote de las contrariedades que tendrá esto, de que no va a ser fácil... previniéndote un poco de que no soy fácil de llevar a veces, pero creo que ya tenemos comprobado que lo has sabido llevar... me sabes llevar...
Y tuve miedo anoche, tuve miedo de que un día seas tú quien me lo proponga, porque yo no sé si sabré hacerte reaccionar como me hiciste tu a mi anoche... y tampoco sé si sabré superarlo, tampoco lo sé... tengo miedo de que un día faltes cerca de mi, de que no estés conmigo, en un lugar o en otro, más cerca o más lejos, pero que estás, que podré contar contigo... me da terror pensar que un día no podré tenerte, y casi tengo más miedo de dejar que eso ocurra...
Quizás a veces todas estas paranoias mías sean producto de mi practicidad, por eso creo que nos compensamos tan bien, por eso, quizás, estamos tan compenetrados, porque tu eres todo lo soñador que a mí me falta ser, y a veces mucho más racional que yo, ahí donde nos ves, porque tu pones aquí toda la paciencia que hace falta y yo... bueno, yo pongo lo que puedo, que a veces creo que es poco, yo solo pongo mis ganas de verte cada fin de semana, el cosquilleo que me entra por las noches cuando me llega tu llamada o tu mensaje, la sonrisa que se sitúa en mi cara cuando miro alguna foto de los dos, la nostalgia que me entra algún día de estos entre semana cuando me acuerdo de los buenos momentos que hemos pasado juntos, y cuando pienso y analizo, casi construyéndolo ya, ese futuro que si ambos queremos nos espera, el rubor de las mejillas en las primeras citas y la emoción que me da tenerte conmigo, las risas, la cantidad de sonrisas que me provocas por cualquier tontería, los recuerdos de esas risas y de esas canciones que a ambos nos gustan, las lágrimas (cómo no), el miedo de no tenerte cerca, los impulsos de darte a elegir si quieres seguir o parar, los sueños...
Puede parecer una carta de disculpa sensiblera y absurda, pero ahora mismo es lo que me sale, y en ocasiones el primer impulso es lo que vale, hacía tiempo que no escribía algo tan rápido y sin pensar, hacía tiempo que no veía tan cerca la posibilidad de perderte
He vuelto a releer el poema de Neruda,
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
Sobre todo este párrafo, que es el que me interesa, me gusta ese verso de “muere lentamente quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño”... tengo un sueño, y quiero hacerlo a tu lado, quiero quedarme contigo... y si lo nuestro tiene que acabar, no acabará por el desgaste, y no va a ser por otra razón, así que no acabará¡¡ hablando en serio, no quiero desgastarme, contigo eso es imposible, contigo resulta imposible desgastarse, solo quería decir perdón aunque a veces merezca más la pena callarse a tiempo, pero anoche quise darte a elegir entre la comodidad de no tenerme, entre ese confort de seguridad que siempre tendrás si yo estoy lejos, a una inseguridad que de vea en cuando te provocaré, con o sin querer... quise darte a elegir una vida más cómoda, en la que seguro que encontrarás a alguien más, no soy única, te lo aseguro, quise darte la opción de no tenerme que soportar, de no tener que arrepentirte nunca de nada por mi causa, de no tener que pensar en mí... pensé que quizás aceptarías, aunque yo me habría quedado destrozada, seguiría pensando que si para ti es la mejor opción, yo la aceptaría, te prometo que algún día la aceptaré si esa es tu decisión.
Sin embargo, cuando te vi haciéndome reaccionar, cuando me di cuenta de que tu no quería eso para ti... tengo mucha suerte de tenerte, lo pensé anoche, y lo sigo pensando ahora, lo llevo pensando ya muchísimo tiempo, y a veces no me doy cuenta, te prometo que intentaré evitar todos estos malos momentos, y si de vez en cuando me da por decírtelo “me acordaré de que otras veces se me ha pasado, y siempre ha merecido la pena” mereces la pena, no sabes cuanto, así que... perdóname, y quédate a mi lado para siempre... ya sabes, tengo un sueño que cumplir, y es permanecer contigo...

ivan dijo
No hay que perder la Fé.
Oh Señor mi dulce amigo
cuatro cosas hoy te pido
con mucha necesidad.
Paciencia para sufrir
Fuerza para trabajar
Valor para resistir
las penas que han de venir
y me han de mortificar.
Temperamento sereno
para poder resolver
las cosas con santa calma.
Y así tener en el alma
perfecta tranquilidad.
Esto tengo que pedirte
oh mi Jesús adorado
en este día consagrado
para adorarte y servirte
por siempre.
Amén.
10 Agosto 2008 | 08:08 PM